El clout es uno de esos términos que tanto gustan a los angloparlantes pero que no tienen traducción al castellano. Dicho de una forma simple, clout es la influencia social que una persona determinada tiene sobre los que tienen alrededor.
En la vida real, el carisma o la reputación de una persona no pueden ponerse en números. En el entorno online, una serie de indicadores ya nos permiten saber qué tan influyente es una persona (o una marca o medio de comunicación) a través de un simple número: su Klout, el autoproclamado “estándar de la influencia”.
El índice Klout es una métrica creada especialmente para las redes sociales, que mide “tu habilidad para generar y dirigir” acciones online, seas una persona o una marca. El proceso para obtener tu índice es simple: basta con entrar en Klout, asociar tu cuenta de Facebook o Twitter, y ya está. El número resultante corresponde al cálculo de tres variables: el alcance real, el potencial de amplificación de los mensajes y el impacto en tu red.
Pero no nos engañemos, el número Klout recorre sendas misteriosas, y sus designios son inescrutables. Es divertido experimentar y ver cómo el número baja aún cuando consigues más seguidores en tus perfiles, o incluso cuando tus posts generan un largo hilo de comentarios. Sus muchos detractores critican el enfoque cuantitativo de los resultados sobre un análisis más cualitativo.
Dicho de una forma simple, lo importante no es sólo tener muchos fans, sino influenciar a los que están más arriba en la cadena alimenticia particular que nos interesa. Esta es una lección que no sólo vale para Klout, sino para todas las redes sociales.
