Nov 30 2009
Publicado por Juanjo Rodriguez
La mala fama de los precios variables
Es curiosa la mala fama que tienen los precios variables (es decir, los que cambian dependiendo del momento, del cliente, etc.). Hay ejemplos clásicos como las máquinas de Coca-Cola o los CDs en Amazon, que fueron muy criticados. El consumidor tiene la sensación de que le están timando, porque el mismo producto se le vende a otro consumidor más barato.
El problema es pensar que el precio de un producto depende de su coste de fabricación. Nunca es así, el precio se fija por la oferta y la demanda. Es una idea muy básica que a menudo se ignora. Lo que compras no es el producto físico, sino la experiencia: en un momento, en un lugar, etc. Todos entendemos que una cerveza en un club cuesta 10 veces más que en un supermercado, pero encontramos raro pagar más por una Coca-Cola cuando hace calor…







