Recientemente he pasado unas semanas en Estados Unidos, entre otras cosas visitando retailers e investigando tendencias. En los próximos posts iré contando algunos de los ejemplos más interesantes.
El primero será Trader Joe’s; se trata de una cadena de supermercados que combina dos elementos en su posicionamiento: naturalidad y precios bajos. Los establecimientos son relativamente pequeños para los estándares americanos, y la decoración imita un mercado tradicional, con suelos de madera oscura y estanterías de aspecto artesanal. En la gama que ofrece, lo más destacable es la marca propia: más del 85% de los productos son propios, y ha conseguido generar una percepción de calidad muy fuerte entre los consumidores, al estilo de Mercadona con Hacendado en España. Una de las estrategias es la “edición limitada”: comprar partidas de un producto concreto y comercializarlas hasta que se agotan, pero sin continuidad. De esta forma, transmiten la idea de que sólo ofrecen lo mejor de cada momento, y los consumidores visitan las tiendas con la curiosidad de saber que productos nuevos habrán entrado.
Esta marca propia tiene aspectos curiosos; por ejemplo, cuando se trata de productos típicos de alguna región, cambia el nombre de la marca en un juego de palabras: la comida china se vende bajo la marca Trader Ming y la mexicana bajo Trader José.
Trader Joe’s tiene unas 280 tiendas en 32 estados, y ha generado un auténtico culto entre los consumidores, que reciben las nuevas aperturas en sus ciudades con entusiasmo. Creo que su aspecto diferencial es acercarse a un target que valora los productos naturales y sanos, pero sin los precios altos que suelen acompañarlos.