La era de la cola televisiva
Una de las consecuencias de la crisis es que las marcas invierten menos en televisión y más en otros medios y herramientas con resultados más inmediatos, como la web o las promociones.
Entre aquellas que mantienen sus campañas en televisión, el tipo de anuncios que emiten es significativamente distinto de los que hemos visto estos últimos años. Hay muchos argumentos racionales y poco lugar para la elucubración, la sorpresa o el absurdo.
Como muchas marcas se resisten a eliminar el puro branding, la necesidad de introducir la racionalidad ha dado lugar a lo que podríamos llamar la era de la cola televisiva. Muchísimos spots acaban con una cola de 5 o 10 segundos, sin ninguna relación con el resto del spot, donde las marcas atacan con todo lo que tienen: precio, promociones, garantías, etc. (Danone no fabrica para otras marcas, 3 de cada 4 consumidores prefieren Nescafé, Special K sólo cuesta 2 euros al día...).
Entre aquellas que mantienen sus campañas en televisión, el tipo de anuncios que emiten es significativamente distinto de los que hemos visto estos últimos años. Hay muchos argumentos racionales y poco lugar para la elucubración, la sorpresa o el absurdo.
Como muchas marcas se resisten a eliminar el puro branding, la necesidad de introducir la racionalidad ha dado lugar a lo que podríamos llamar la era de la cola televisiva. Muchísimos spots acaban con una cola de 5 o 10 segundos, sin ninguna relación con el resto del spot, donde las marcas atacan con todo lo que tienen: precio, promociones, garantías, etc. (Danone no fabrica para otras marcas, 3 de cada 4 consumidores prefieren Nescafé, Special K sólo cuesta 2 euros al día...).


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