Todos somos empleados
Los principales fabricantes de coches en USA se han enzarzado en una guerra de precios veraniega. El causante es General Motors, que en junio lanzó una de las campañas más agresivas que se recuerdan: Precio de empleado. Cualquier persona puede comprar cualquier modelo de GM (con unas pocas excepciones) al mismo precio que los propios empleados de GM. Esta original manera de promocionar las ventas ha conseguido unos resultados espectaculares. La cuota de mercado de GM durante el mes de junio se situó en el 33% (7 puntos por encima de lo habitual), con un incremento de ventas de un 41%. El resto de fabricantes no ha tenido más remedio que seguir el juego, y tanto Ford (Family Plan) como Chrysler (Employee Pricing Plus) han anunciado planes semejantes.

No hay duda de que la promoción ha surgido efecto, porque como pasa en cualquier guerra de precios, el que primero ataca se lleva los beneficios hasta que los demás responden. A largo plazo, sin embargo, no está claro si GM ganará dinero con esta operación, que muchos sospechan tiene que ver con el exceso de vehículos amontonados en sus concesionarios. Por otro lado, parece que la estrategia a largo plazo de GM, igual que la de otras marcas, quiere orientarse a reducir los descuentos y ajustar el precio oficial con el precio que acaban pagando los clientes. Pero eso ya se ha probado antes y no está claro que tenga éxito.
Desde un punto de vista creativo, creo que es una forma de plantear los descuentos que tiene mucho gancho, y a veces innovar en la forma es tan importante como en el fondo. El éxito momentáneo les respalda, aunque algunos piensan que, para un marketero, tocar el precio es reconocer la derrota.

No hay duda de que la promoción ha surgido efecto, porque como pasa en cualquier guerra de precios, el que primero ataca se lleva los beneficios hasta que los demás responden. A largo plazo, sin embargo, no está claro si GM ganará dinero con esta operación, que muchos sospechan tiene que ver con el exceso de vehículos amontonados en sus concesionarios. Por otro lado, parece que la estrategia a largo plazo de GM, igual que la de otras marcas, quiere orientarse a reducir los descuentos y ajustar el precio oficial con el precio que acaban pagando los clientes. Pero eso ya se ha probado antes y no está claro que tenga éxito.
Desde un punto de vista creativo, creo que es una forma de plantear los descuentos que tiene mucho gancho, y a veces innovar en la forma es tan importante como en el fondo. El éxito momentáneo les respalda, aunque algunos piensan que, para un marketero, tocar el precio es reconocer la derrota.


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