El próximo domingo se enfrentan en la Liga el Atlético de Madrid y el FC Barcelona. En Duplex estamos atentos a estas cosas porque siempre llevamos entre manos alguna campaña inspirada en el mundo del fútbol. Patrocinadores oficiales de la Liga BBVA o de la Selección Española como Matutano, Mahou o -ahora mismo- G Aquarade han confiado en nosotros para desarrollar e implementar acciones inspiradas en el deporte rey. No obstante, este Atlético-Barça tiene una importancia especial para Duplex y, en concreto, para dos de nuestros compañeros.
María es una eficiente y encantadora ejecutiva de cuentas. Mikel es un afable y talentoso diseñador. A menudo trabajan juntos, en ocasiones en uno de esos proyectos futboleros. Nadie más indicado que ellos, verdaderamente, porque sus respectivos abuelos fueron destacados jugadores de fútbol décadas atrás.
El abuelo de Maria, José Juncosa, jugó en las filas del Espanyol y del Atlético de Madrid. “Papá Dribling”, como era conocido por su excelente capacidad de regate, formó parte de la legendaria “Delantera de Seda” del equipo del Manzanares, con el que se proclamó campeón de liga en dos ocasiones (1949/50, 1950/51). Popularizó además el conocido como “el gol del cojo” que, aunque pueda sonar a broma, es un honor que recae en esos bravos jugadores que, pese a lesionarse, se mantienen en el terreno de juego y pelean hasta el final.
El abuelo de Mikel, Jordi Vila, nació en Santpedor, toda una Meca barcelonista que también vio nacer a Pep Guardiola. Aunque también jugó en el Valencia y en el Betis, Vila brilló junto a Kubala en aquel mítico Barça de las ‘Cinco Copas’. Con el equipo culé levantó dos ligas (1951/52, 1952/53) y tres copas. Su afinado olfato goleador contribuyó con 31 goles en los 45 partidos que vistió la elástica azulgrana, y sólo una difícil rima consonante le dejó fuera del Temps era temps de Serrat.
Como integrantes de dos de los equipos más fuertes de la liga, José Juncosa y Jordi Vila debieron enfrentarse en más de una ocasión en aquellos primeros años 50. El azar ha querido que, décadas después, sus nietos también coincidan, no cara a cara sino hombro con hombro en la oficina de Duplex. Ellos aportan el ADN futbolístico y mucho más a un equipo que, tan a menudo, se mueve alrededor de un balón.